Desde sus inicios, la Ruta Inka ha organizado travesías fomentando la integración, solidaridad, estudio de la historia del conquistado, respeto por la naturaleza, tolerancia a todas las culturas y a la diferencia; junto a otros valores muy importantes de las culturas ancestrales de América Latina, algunas veces de la mano de catedráticos de los pueblos visitados y acompañados por periodistas nacionales y extranjeros.