
En el altiplano puneño, muy cerca de la línea de frontera entre el Perú y Bolivia, diversas comunidades de la provincia de Yunguyo han expresado su respaldo a la Ruta Inka como una Embajada capaz de visibilizar su historia, su cultura y su identidad ante el país y ante el mundo.
Los centros poblados de Villa Pajana, Puerto Tapoje y Villa Poccona, entre otros territorios de la zona, forman parte de una región cuya historia está marcada por los procesos de delimitación territorial derivados del Protocolo Gutiérrez Concha del año 1932, mediante el cual algunas comunidades pasaron a jurisdicción peruana, a cambio de otras que pasaron a ser parte de la soberanía boliviana.
Estas comunidades se encuentran a orillas del Lago Wiñaymarca, el lado menos conocido y más silencioso del gran Lago Titicaca. A diferencia de otros destinos ampliamente promocionados como Copacabana o las islas flotantes de los Uros, las riberas de Wiñaymarca permanecen casi intactas, lejos de los circuitos turísticos tradicionales. Allí la naturaleza conserva una belleza extraordinaria, donde el paisaje del altiplano, el espejo del lago y la vida comunitaria se desarrollan en un ambiente de paz, silencio y profunda serenidad.
En ese contexto histórico y geográfico particular, los pueblos del lado peruano han mantenido viva su identidad cultural y su espíritu comunitario, aunque muchas veces enfrentando las dificultades propias de los territorios de frontera, donde la presencia del Estado y las oportunidades de desarrollo no siempre llegan con la misma intensidad que en otras regiones del país.
Con la mirada puesta en el futuro, las autoridades locales de estas comunidades, luego de suscribir convenios con la Ruta Inka reconociéndola como su Embajada Cultural ante el Mundo, han decidido suscribir el Manifiesto por su institucionalización, convencidas de que esta travesía cultural y educativa de alcance continental puede contribuir a proyectar su patrimonio cultural y a fortalecer su vínculo con el resto del país.
Los alcaldes de Villa Pajana, Puerto Tapoje y Villa Poccona han expresado su esperanza de que, en el marco de la Ruta Inka 2027, sus pueblos puedan formar parte del recorrido cultural, permitiendo así que expedicionarios, artistas y portadores del patrimonio cultural conozcan de cerca la riqueza histórica y humana de esta región del altiplano.
Este proceso ha sido acompañado y articulado por Ernesto Rodríguez Tintaya, acreditado como Coordinador de la Ruta Inka en la provincia de Yunguyo, quien viene realizando una labor de acercamiento con autoridades locales y organizaciones comunitarias comprometidas con el fortalecimiento de la cultura viva en la región.
Para la Asociación Ruta Inka, el respaldo de estas comunidades de frontera tiene un profundo significado: confirma que la cultura puede convertirse en un puente de integración territorial, permitiendo que pueblos históricamente alejados de los centros de decisión encuentren nuevas oportunidades de visibilidad, reconocimiento y participación en la construcción del futuro.
La Ruta Inka reafirma así su vocación de ser una embajada cultural de los pueblos originarios, caminando junto a las comunidades que mantienen viva la memoria de los antiguos caminos andinos y proyectando su legado hacia nuevas generaciones.
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Lee la adhesión de los Alcaldes de Villa Pajana, Villa Poccona y Puerto Tapoje (CLICK)
Lee la acreditación de Ernesto Rodríguez Tintaya como Coordinador de Ruta Inka en Yunguyo (CLICK)
Mira el convenio de Cooperación de Villa Pajana San Agustín con la Ruta Inka (CLICK)
Mira el convenio de Cooperación de Villa Poccona con la Ruta Inka (CLICK)
Mira el convenio de Cooperación de Puerto Tapoje con la Ruta Inka (CLICK)
Este es el Manifiesto por la Ruta Inka como una Política de Estado que firmaron los alcaldes (DESCARGAR CLICK)
Escucha este podcast de Patricia Tarazona que explica la Ruta Inka como Política de Estado (CLICK)


