Un llamado de la historia
Desde las alturas sagradas de Tiwanaku hasta el corazón ancestral de Tenochtitlán, la Ruta Inka 2027 convoca a los pueblos de América a reencontrarse con su historia, su identidad y su destino común.
No se trata únicamente de una travesía. Se trata de un movimiento cultural, educativo y humano que busca reactivar los lazos milenarios entre nuestros pueblos, proyectando al mundo la riqueza viva de nuestras civilizaciones originarias.
La travesía continental

La expedición se desarrollará entre el 21 de junio y el 21 de septiembre de 2027, recorriendo territorios emblemáticos de América Latina a lo largo de 93 días.
El recorrido estará estructurado en tres grandes tramos, bajo un sistema de relevo tipo chasqui, permitiendo la participación de más de 700 expedicionarios.
- Tramo Aymara – Quechua: desde Tiwanaku (Bolivia) hasta Pasto (Nariño - Colombia).
- Tramo Tramo Chibcha – Maya: desde Panamá hasta Tikal (Guatemala).
- Tramo Nahuátl : desde Tikal hasta el Templo Mayor de Tenochtitlán (México).
Una universidad itinerante

La Ruta Inka es, ante todo, una escuela de vida en movimiento. Universidades de distintos países serán convocadas para participar en la selección y formación de los expedicionarios, quienes vivirán una experiencia de aprendizaje directo con las comunidades, sus saberes ancestrales, sus lenguas y su cosmovisión.
Cada participante no será un turista, sino un embajador cultural, llamado a difundir y proyectar el valor de nuestros pueblos en el mundo.
Los protagonistas: los pueblos

A diferencia de iniciativas tradicionales, la Ruta Inka coloca en el centro a los verdaderos protagonistas: los pueblos originarios, los gobiernos locales y regionales, y las comunidades que custodian la memoria viva del continente.
Son ellos quienes acogen, enseñan y proyectan su herencia, convirtiendo la Ruta Inka en una auténtica Embajada Cultural de los pueblos de América.



