
La Ruta Inka espera que el próximo gobierno continúe abriendo espacios de diálogo con los pueblos originarios y convierta la integración cultural andina en una verdadera política de Estado.
La Ruta Inka saluda y desea éxito al señor Roberto Sánchez y a todas las fuerzas políticas y sociales que, en el actual contexto electoral, han mostrado sensibilidad hacia las propuestas de integración andina, reconocimiento de los pueblos originarios y recuperación de nuestra memoria histórica y cultural.
Como es de conocimiento público, la Ruta Inka, surgida a inicios de este siglo como una iniciativa de integración cultural y espiritual de los pueblos andinos, dejó de organizarse regularmente a partir del año 2016, cuando se impulsó un nuevo programa regional denominado Ruta Maya, el cual logró desarrollar dos exitosas ediciones en Mesoamérica.
Posteriormente, en el marco del presente proceso electoral, se planteó la realización de una expedición continental denominada Ruta Inka 2027, orientada a reactivar este programa histórico y darle continuidad bajo una nueva visión: procurar que esta iniciativa pueda ser asumida en el futuro como una verdadera política de Estado.
Con ese propósito, se cursaron invitaciones y propuestas de respaldo a todas las organizaciones políticas participantes en el actual proceso electoral, con el objetivo de que incorporaran dentro de sus programas de gobierno y agendas legislativas una propuesta que, a lo largo de los años, ha recibido el respaldo moral y la legitimación de numerosos pueblos y organizaciones culturales de nuestra región.
La Ruta Inka busca fortalecer los vínculos espirituales, culturales e históricos entre los pueblos andinos, promoviendo una visión de país más inclusiva, reconciliada con sus raíces ancestrales y proyectada hacia una nueva integración latinoamericana.
Sin embargo, las limitaciones económicas y la fragilidad institucional de nuestra organización obligaron a paralizar temporalmente el desarrollo operativo de este importante esfuerzo histórico y cultural.
Pese a ello, jamás abandonamos la convicción de que el Perú necesita incorporar dentro de su agenda nacional una visión más profunda del desarrollo, que no se reduzca únicamente a indicadores económicos, sino que también reconozca la dignidad cultural, espiritual e histórica de nuestros pueblos.
Diversos sectores expresaron apertura y simpatía hacia esta visión. Particularmente, algunas fuerzas identificadas con el Perú profundo, la identidad cultural y la inclusión histórica de los pueblos originarios mostraron una receptividad especial, entre ellas sectores vinculados a Juntos por el Perú y al liderazgo del señor Roberto Sánchez.
Valoramos especialmente a aquellos espacios políticos que comprenden que el desarrollo de una nación no puede medirse únicamente en términos económicos, sino también en su capacidad de reconciliarse con su memoria histórica, cultural y espiritual.
Por ello, expresamos nuestro deseo de que el próximo gobierno, que viene recibiendo el respaldo de importantes sectores del Perú profundo, pueda convocar al reinicio y fortalecimiento de la Ruta Inka, ya no como un esfuerzo frágil sostenido únicamente por voluntades individuales, sino como una verdadera política de Estado orientada a preservar nuestra memoria histórica, fortalecer la integración cultural andina y proyectar al Perú como una nación reconciliada con su identidad ancestral.
Creemos firmemente que el futuro del Perú no puede construirse únicamente desde la economía, sino también desde la memoria, la identidad y la unidad espiritual de sus pueblos.
Que el Perú vuelva a encontrarse con su memoria, su dignidad y su destino histórico.


