El entonces diputado mexicano destacó el valor geopolítico y cultural de la Ruta Maya. Su apoyo se sumó a una red institucional que llegó hasta Tabasco y llevó el proyecto hasta la Presidencia de México.
Hay testimonios que sirven para recordar una experiencia.
Y hay otros que, además de recordarla, permiten reconstruir cómo una iniciativa fue abriendo puertas institucionales.
El testimonio de Ricardo de la Peña Marshall, entonces diputado federal de México, pertenece a esta segunda categoría.
Su participación en la Ruta Maya no quedó limitada a una expresión de simpatía personal. En 2019, desde la Cámara de Diputados de México, formó parte de un grupo de legisladores que respaldó públicamente la iniciativa y destacó su dimensión cultural, educativa y geopolítica.
A partir de entonces, el proyecto comenzó a encontrar nuevos espacios de apoyo.
Y uno de ellos estaría en Tabasco.
Una voz desde el Congreso mexicano
El 25 de abril de 2019, la Cámara de Diputados de México dejó constancia de la participación de los diputados Limbert Interián Gallegos y Ricardo de la Peña Marshall en la promoción de la Ruta Maya.
De acuerdo con la documentación parlamentaria, ambos legisladores convocaron a sus colegas a sumarse a la promoción de la iniciativa. De la Peña Marshall, además, destacó el valor geopolítico y cultural de la Ruta Maya y su capacidad para acercar a México con los pueblos de su frontera sur.
No era una valoración menor.
La Ruta Maya proponía utilizar el viaje, la convivencia y el intercambio cultural como instrumentos para acercar a jóvenes de distintos países de América Latina y ponerlos en contacto con las comunidades originarias y con la memoria de sus propias civilizaciones.
Aquella mirada desde el Parlamento mexicano ayudaba a colocar el proyecto en una dimensión que iba más allá de una expedición.
De México a Centroamérica: una Ruta que comenzó a generar respaldo institucional
El respaldo a la Ruta Maya no quedó circunscrito a México. Durante la expedición de 2019, el proyecto también comenzó a generar una importante corriente de interés en Honduras.
El diario La Tribuna, uno de los medios de mayor alcance del país, dio cobertura a la llegada de la Ruta Maya y destacó la participación de autoridades mexicanas en su promoción. En una de sus publicaciones aparecen Ricardo de la Peña Marshall, Limbert Interián Gallegos y Rubén La Torre, reflejando la dimensión internacional que comenzaba a adquirir el proyecto.
Aquella experiencia hondureña tendría años después una consecuencia institucional de especial importancia. En 2022, el Congreso Nacional de Honduras aprobó el Decreto 77-2022, Ley de la Ruta Maya, que declaró la Ruta Maya como un Programa Permanente de Interés Nacional y creó un Comité Interinstitucional de Apoyo Permanente para acompañar sus futuras expediciones.
No sería correcto atribuir aquella ley a una sola publicación periodística ni a una sola persona. Pero sí resulta significativo que la Ruta Maya que en 2019 era presentada y difundida internacionalmente comenzara a generar, en los países de su recorrido, una corriente de respaldo que posteriormente llegó a expresarse en instrumentos institucionales y legislativos.

De la Cámara de Diputados a Tabasco
El respaldo de Ricardo de la Peña adquirió especial significado cuando la propuesta comenzó a difundirse en su propio territorio de origen: Tabasco.
Los registros audiovisuales de su participación y las noticias relacionadas con la Ruta Maya fueron compartidos en Villahermosa. En ese contexto se generó interés entre autoridades locales y se abrió la posibilidad de presentar oficialmente el proyecto.
El Ayuntamiento de Villahermosa autorizó la realización de una conferencia de prensa en su propia sede para anunciar la Ruta Maya 2021 – En busca de nuestros orígenes, cuando todavía no había aparecido la pandemia que posteriormente obligaría a suspender la expedición.
Pero lo más importante estaba comenzando a ocurrir.
La presentación pública permitió establecer nuevos vínculos con instituciones de Tabasco y, entre ellos, con la Universidad Intercultural del Estado de Tabasco (UIET).
Un convenio que convirtió el entusiasmo en compromiso
El 28 de agosto de 2019 se suscribió el Convenio de Cooperación entre la Universidad Intercultural del Estado de Tabasco y la Embajada Cultural Ruta Inka.
El documento no se limitaba a expresar una adhesión.
Su objeto era el fortalecimiento y ejecución conjunta del Proyecto Ruta Maya, concebido como un programa de intercambio educativo y cultural dirigido a estudiantes de excelencia nacionales y extranjeros. El convenio planteaba además las expediciones como una suerte de universidad itinerante dedicada a la búsqueda de la sabiduría ancestral.
La UIET asumía responsabilidades concretas.
Entre ellas, difundir la convocatoria entre sus estudiantes, recibir las postulaciones y participar en la selección de los jóvenes que integrarían las expediciones. Pero había un compromiso especialmente revelador: la Universidad solicitaría al Gobierno de los Estados Unidos Mexicanos, a través de sus misiones diplomáticas y consulares, la difusión de las convocatorias de la Ruta Maya.
Es decir, el convenio comenzaba a transformar a la UIET en un nuevo nodo institucional de la Ruta Maya en México.
La propia Embajada Cultural Ruta Inka, por su parte, se comprometía a incorporar a la representante de la Universidad como socia institucional y a reconocer el papel de la UIET en la selección de los estudiantes y en las actividades de la expedición.
Una puerta abría otra
Aquí aparece uno de los aspectos más interesantes de aquella experiencia.
Los convenios que la Ruta Maya iba suscribiendo no eran solamente actos protocolares.
Cada nueva institución incorporada al proyecto podía convertirse en un nuevo punto de apoyo para continuar las gestiones.
Y eso fue precisamente lo que ocurrió con la UIET.
Pocos meses después de suscribir el convenio, la propia Rectora de la Universidad, Mtra. Adela Méndez Martínez, dirigió un oficio al entonces presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.
El documento, fechado en Tacotalpa, Tabasco, el 11 de diciembre de 2019, se refiere expresamente a la expedición Ruta Maya 2021 – En busca de nuestros orígenes y recuerda su presentación en Villahermosa.
La Rectora solicitaba el apoyo del Gobierno mexicano y planteaba la participación de la Secretaría de Relaciones Exteriores, junto con otras instituciones, para contribuir al desarrollo del proyecto.
Pero el documento contiene algo todavía más significativo.
La UIET planteaba que, con la participación de la Secretaría de Relaciones Exteriores, el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas y otras entidades, el nuevo programa de encuentro intercultural podía institucionalizarse bajo un claro liderazgo mexicano.
La Ruta Maya había pasado, así, de una propuesta presentada por una organización cultural a convertirse en un proyecto que una universidad pública intercultural de México estaba llevando formalmente ante la Presidencia de la República.
La Ruta Maya como instrumento de integración
El convenio con la UIET también revela la concepción que entonces se tenía de la expedición.
No se trataba únicamente de recorrer territorios.
El proyecto buscaba generar nuevas relaciones de cooperación entre los jóvenes participantes, sus universidades de origen y las comunidades visitadas. El propio convenio señalaba como propósito forjar vínculos con líderes del futuro y desarrollar nuevas relaciones de cooperación y entendimiento.
Incluso establecía que, en el marco de la expedición, los pueblos participantes podrían suscribir alianzas y convenios de hermanamiento con otros pueblos afines, con el propósito de fortalecer la hermandad y la integración latinoamericana.
Esa concepción ayuda a entender por qué la intervención de Ricardo de la Peña Marshall tuvo importancia.
Su lectura de la Ruta Maya como un instrumento con dimensión cultural y geopolítica coincidía con la naturaleza que el proyecto buscaba desarrollar.
Una red que siguió creciendo
El caso de Tabasco no quedó reducido a la UIET.
El acercamiento con autoridades municipales, instituciones educativas y otros actores del estado permitió ampliar la red de contactos y continuar las gestiones para la futura expedición.
La estrategia era sencilla, pero poderosa: una institución abría la puerta hacia otra.
Un diputado podía acercar al proyecto al Parlamento.
Un ayuntamiento podía facilitar una presentación pública.
Una universidad podía convertirse en socia institucional.
Y esa universidad, a su vez, podía llevar la propuesta a otras instancias del Estado mexicano.
Así se fue construyendo una cadena de respaldos que llegó hasta la Presidencia de la República.
El proyecto que la pandemia interrumpió
La Ruta Maya 2021 no llegó a realizarse debido a la pandemia de COVID-19.
Pero su preparación dejó documentos, convenios, testimonios, contactos y compromisos institucionales que hoy permiten reconstruir una etapa fundamental de la historia de la Ruta Inka.
El convenio con la UIET había establecido incluso una programación concreta para la participación de la Universidad en la expedición. La primera etapa estaba prevista para iniciarse el 21 de junio de 2021 en el Templo Mayor de México-Tenochtitlan y culminar el 21 de julio en el Parque Nacional de Tikal, Guatemala.
Ese recorrido de un mes constituía solamente el primer tramo de una expedición continental de mayor duración, que debía continuar posteriormente hacia el sur, hasta llegar a Tiwanaku, en Bolivia. La Ruta Maya 2021 estaba concebida, por tanto, como un gran recorrido por distintos territorios de América, articulando sucesivos tramos y encuentros con pueblos originarios.
La expedición no pudo partir.
Pero las huellas quedaron.
Ricardo de la Peña Marshall: una pieza de esta memoria
Por eso, recuperar hoy el testimonio de Ricardo de la Peña Marshall tiene un significado que va más allá de la nostalgia.
Su voz forma parte de una historia que puede ser reconstruida documentalmente:
el respaldo parlamentario de 2019; la articulación con Tabasco; la firma del convenio con la UIET; la incorporación de la Universidad como socia institucional; y finalmente el oficio mediante el cual la propia institución llevó la propuesta hasta el presidente de México.
No fue una sola persona la que hizo posible esa cadena.
Fueron muchas voluntades coincidiendo en un mismo proyecto.
Pero en esa cadena, Ricardo de la Peña Marshall fue uno de los hombres que ayudaron a abrir la primera puerta.
Un testimonio que vuelve a hablar
Hoy, cuando la Ruta Inka impulsa nuevamente su institucionalización como Política de Estado y prepara una nueva etapa de proyección internacional con la nueva expedición continental "ruta Inka 2027 - Al encuentro de los Mexicas", recuperar estos antecedentes resulta especialmente importante.
Porque demuestran que la Ruta ya ha vivido antes procesos de articulación institucional en los que una experiencia cultural fue capaz de despertar el interés de parlamentarios, universidades, gobiernos locales y organismos públicos de distintos países.
La historia de Ricardo de la Peña Marshall es, en ese sentido, también la historia de una puerta que se abrió.
Y detrás de esa puerta aparecieron otras.
Una cámara legislativa.
Una universidad intercultural.
Un ayuntamiento.
Un gobierno estatal.
Y hasta la Presidencia de México.
La Ruta Maya 2021 no pudo partir.
Pero el camino que abrió sí quedó trazado.
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ANEXOS:
Leer el testimonio de Ricardo de la Peña Marshall (CLICK)
Ver el video con la presentación de la Ruta Maya en la Cámara de Diputados de México con Ricardo de la Peña Marshall (CLICK)
Leer el convenio de Cooperación entre la UIET y la Embajada Cultura Ruta Inka (CLICK)
Leer la gestión de la UIET ante el Presidente de México Andrés Manuel López Obrador (CLICK)




