“…Mi rutina está repleta de destellos, colores y formas. Para que entiendas lo que quiero decir, quizás tengas que enrolarte en la Ruta Inka 2016 denominada “En defensa de la Madre Tierra".Así conocerás las respuestas a preguntas como estas:
¿Existe una inmensidad salada, llamada Uyuni? ¿A qué sabe el desierto de Atacama? ¿Cómo son las lluvias ecuatorianas? ¿Qué secretos se oyen en el santuario de Ingapirca? ¿Son reales las leyendas de Machu Picchu? ¿Acaso curan los chamanes? ¿Quiénes son esos hombres que aman la tierra como una parte intrínseca de sus vidas? ¿Qué misterios pueden traer del Qhapaq Ñan las suelas de nuestros zapatos? Mi alma lleva para siempre el estigma de ser rutera. Por todo esto, quiero dar las gracias a quienes hicieron posible que yo descubriera vuestros tesoros. Mil gracias a organizadores, compañeros y lugareños, porque todos habéis querido que el Qhapaq Ñan sea mi segunda casa. Si tengo que resumir en una frase lo que más me ha impactado de la Ruta Inka, creo que sería la grandeza de cada una de las cosas cotidianas. Lo pequeño, casi siempre es lo más grande...” Es el párrafo final de la crónica de Cristina Félix, una brillante estudiante de la Universidad de Salamanca que formó parte de tres de nuestras expediciones. Como ella, muchos estudiantes encontrarán las respuestas a sus propias interrogantes. Para el efecto, el Presidente de la Asociación de Municipios Rurales de Arica y Parinacota, hizo un gran llamado a los aventureros de todo el mundo, por medio de una prestigiosa agencia de noticias. Ver más
