
El candidato al Senado Nacional Henry Shimabukuro suscribió el Manifiesto por la Ruta Inka como Política de Estado, acompañando su adhesión con una carta de profundo contenido cívico y cultural, en la que expresa su indignación por la falta de respaldo institucional que ha enfrentado la Ruta Inka en el Perú, a pesar de su trayectoria y reconocimiento internacional.
Tras descubrir por las redes sociales que le llevaron a la web institucional de la Ruta Inka, pudo conocer los antecedentes del proyecto, el respaldo de pueblos originarios, universidades, gobiernos locales y regionales, así como la proyección continental de la Ruta Inka 2027 – Al encuentro de los Mexicas. De hecho, el candidato manifestó su admiración por la perseverancia de una iniciativa nacida desde la sociedad civil y sostenida durante más de dos décadas, incluso en contextos de adversidad.
En su carta, Shimabukuro subraya que resulta motivo de reflexión —y de vergüenza cívica— constatar que proyectos culturales hermanos, como la Ruta Maya, hayan merecido reconocimiento mediante ley en otros países de la región, mientras que en el Perú una iniciativa surgida del propio Perú profundo no haya contado aún con un marco normativo que la proteja y fortalezca.
Como parte de su compromiso, el candidato afirma que, en caso de ser elegido, impulsará desde el Senado las acciones necesarias para:
- Promover una ley que declare a la Ruta Inka de Interés Nacional, y
- Proponer la conformación de una Comisión de Apoyo a la Ruta Inka, de carácter interinstitucional, que articule al Estado, la academia y la sociedad civil.
Uno de los pasajes más significativos de su pronunciamiento señala que “cuando una iniciativa nace del pueblo, no pide permiso: interpela a la historia”, frase que resume el espíritu de la Ruta Inka como proyecto cultural, educativo e integrador de alcance continental.
Desde la Asociación Ruta Inka, se valora esta adhesión no solo como un respaldo político, sino como una señal clara de que la Ruta Inka comienza a encontrar eco en sectores de la representación nacional que reconocen a la cultura y al patrimonio como ejes fundamentales de una auténtica Política de Estado.
La Ruta Inka 2027 continúa así sumando voluntades, reafirmando que el camino iniciado hace más de veinte años sigue vivo, convocando a nuevas generaciones y abriendo espacios para que el Perú profundo ocupe el lugar que merece en la historia y en el futuro del continente.
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ANEXOS
LEER LA CARTA DE SHIMABUKURO (CLICK)
PDF con formato de adhesión listo para firmar: (Descarga, firma y envíanos para su publicación)
Leer versión completa del Manifiesto por la Ruta Inka como Política de Estado (CLICK)
Escucha el podcast de Patricia Tarazona sobre este asunto (CLICK)
